
La gran colmena se alborota temprano. Durante la noche sólo tres o cuatro zánganos la habitan despiertos o adormilados. Allí quedan ellos. Por turnos hacen la ronda por todas las plantas y aseguran la tranquilidad del edificio.
Leemos, creo, para reparar nuestra soledad, aunque en la práctica cuanto mejor leemos más solitarios nos volvemos. Harold Bloom ( ¿Dónde se encuentra la sabiduría?)

La gran colmena se alborota temprano. Durante la noche sólo tres o cuatro zánganos la habitan despiertos o adormilados. Allí quedan ellos. Por turnos hacen la ronda por todas las plantas y aseguran la tranquilidad del edificio.

Fernanda
Con hijos, con taller, con casa, compaginó como tantas otras mujeres todas las tareas que tenía en ese momento preciso de su vida y no perdió ni el brillo de sus ojos, ni el color negro de sus rizos.

Ahí están. Frescas. Resguardadas del sol pero filtradas por él. Por cada rendija de esa persiana se cuela un aíre cálido y suave que ellas reciben agradecidas.
La camisa joven añade: “Ves. Tú has empezado en cierto modo lamentándote de tu edad y del tiempo que calculas te resta de vida. Está claro que nosotras, las dos, estamos disfrutando de un tiempo extra, ya que cuando él se marchó, nuestro destino era el abandono o la destrucción y mira ¡dos temporadas casi llevamos vistiendo otro cuerpo y disfrutando de otros paisajes””
(c)Camyhita, 18 septiembre 2009.fotografía:J.Castellana.

Eloísa
Nacida en el seno de una familia normal, trabajadora, sin estrecheces económicas, ella fue al colegio y después aprendió mecanografía y taquigrafía en una academia que pomposamente se anunciaba “Artes y Oficios. Contabilidad. Taquigrafía y Mecanografía. Especialidad: Enseñanza para señoritas”.


Cuando las cosas se repiten una y otra vez acaban por ser de una monotonía abrumadora; las vacaciones también se retipen año tras año y casi siempre por inercia o necesidad en el mismo mes…

Lleva meses intensos de trabajo. Está cansada pero muy feliz. Trabaja muchas horas en el bufete y saca horas de donde no las hay para organizar todo, amueblar el apartamento de la playa y que será su vivienda de casada, pelear con pintores, fontaneros, los del parquet…¡con todos!. Nada la detiene ni por nada se cansa. Todo es poco para que ese día sea su gran día.
Todo ha sido perfecto. Ya se han convertido en marido y mujer. Las familias parece que han recobrado la cordura y están presentes y afortunadamente, ambas, han sabido callar sus desavenencias, rencores, envidias y no han dicho nada a los novios, a sus hijos ¡Han sido adultos y elegantes!
