20 de abril de 2009

Mujeres, veinticuatro



Eran dos mujeres. Eran y son dos mujeres. Ocurre que ambas se marcharon ya jubiladas. El intervalo de la despedida de una a la otra fue corto, apenas un mes o dos de diferencia.

Fueron consecuentes con su forma de ser hasta en eso. Siempre iban juntas, su trabajo las unió y después la amistad se fortaleció.

Una suerte para ambas el jubilarse casi a la vez. En ese mes o dos en solitario, la que quedó se la veía descolocada y aburrida. No había encontrado su lugar por pleno derecho en tantos años, o quizá, su espacio había estado tanto tiempo compartido con su amiga que, ahora, en solitario estaba hueco.

Eran dos mujeres de grajeo alegre, andaluzas, el catalán como idioma, no había hecho mella en ellas y desde luego, ni aquí, ni en otro lugar, se hubiera cometido el error de llamarlas catalanas, por su acento.

Su corazón sí que estaba “partio”. Llegaron a Cataluña una, siendo una niña y la otra nació aquí. Después su descendencia muy prolífica, eran todos catalanes, muy catalanes, con mucho amor a la tierra, pero con un acento del sur…

Cada mañana las dos amigas-compañeras, vestidas de color azul y blanco empujaban planta por planta su carrito de la limpieza y no olvidaban nunca sus guantes de goma en las manos.

Su cara la adornaban con una inmensa sonrisa amén de bastantes quilos de maquillaje, (maquillaje y color en labios y ojos en exceso) y sus cabellos rubios, enmarcando el rostro.

Antes de entrar a revisar y hacer la limpieza de los aseos, se apoyaban en el quicio de las puertas de cada despacho, o en el mostrador de la salas más amplias y, o bien al grupo, o en solitario a quienes estaba en el despacho, además de los buenos días, siempre existía tiempo para hacer algún que otro comentario.

En vacaciones cuidaban las plantas y al regreso se tenía lo sorpresa de que aquella maceta que se dejó medio muerta, estaba rebosante de color y salud…

Naturalmente en la fiesta de navidad siempre estaban presentes y eran agasajadas por todos. Allí no lucían el uniforme blanco y azul (curiosamente al resto de la plantilla de limpieza, y eso que es numerosa, no se conocía a nadie).

Unos seis meses antes de la edad que les correspondía para jubilarse hicieron un cursillo en Madrid que les permitía escalar escalafón y adquirir el grado de “mozo” y un incremento en nómina.

El incremento en nómina lo obtuvieron pero el jefe pretendía que siguieran con el mismo trabajo.

“Ni hablar” manifestó la mayor; la otra, la joven, comentaba “a mí me da igual, siempre ha estado haciendo lo mismo y así voy visitando a todo el mundo”.

“Ni hablar” reiteró mil veces la joven
“¿No hemos hecho un curso?, ¿Acaso no hemos subido de categoría?”.

Convenció a la amiga y amenazaron al jefe que de no cumplir lo que les correspondía pondrían el caso en manos de abogados.

En la “Casa” jamás se conocía a sindicalista alguno luchar así por sus derechos.

………………………………………………………………………………

Hoy no están. Empuja el carrito una sonriente colombiana, muy joven. Saluda sin apoyarse en el quicio de las puerta y sin conocer el nombre de nadie.

En el recuerdo quedan las dos amigas que, en los últimos días no empujaban el carrito de la limpieza, pero de vez en cuando subían y apoyándose en el marco de la puerta, contaban sus cuitas como mozos y su añoranza de los tiempos pasados..

La despedida la hicieron vestidas con sus mejores galas y joyas. Fue celebrada a la vez que lamentada por todos

De vez en cuando, sobre las diez de la mañana, las “veo” en la puerta del despacho.

(c)Camyhita, 4/02/2009. Fotografía: Internet




21 comentarios:

jordicine dijo...

Pero están mejor ahora? Si no lo necesitaban, bien hecho, claro que sí. Pero a veces... Un beso, CAMY. Y a luchar por lo que es nuestro!

Julie dijo...

Qué bien reflejas, Camy, a estas dos mujeres y no me extraña que las "veas", aunque no estén, que las añores, hiciste
una narración muy entrañable, muy auténtica, me encantó. Creo que refleja la situación humana y ambiental de muchas oficinas, gente maravillosa que pasa todos los días por nuestro lado, y apenas le damos importancia a sus trabajos,es cuando se van, cuando queremos retener sus gestos, las sonrisas, las palabras, las vivencias tan importantes como las de cualquier otro compañañero... Muy muy bueno Camy. Felicitaciones. Besitos, Julie

€_r_i_K dijo...

Cuantas de ellas, verdad, cuantos de ellos, también, porque no,
ya no hay distinción, sí, a algún que otro mozo, recuerdo, o me recuerdan como mozo alguna vez...
La historia se repite, en uno y otro sitio, y al final....
Al final nadie recuerda a nadie....


Besos, preciosa narración.....

Belén dijo...

Me gusta como narras, es una forma que te atrapa y te deja muda... hay tanta gente por ahí con cada vida...

Besazos

Esperanza dijo...

Sé que las ves, y me trajiste tantos recuerdos de Rosa, un día escribiré sobre ella fíjate gracias a ti.

Ahhh, gracioso lo de "quilos" ajajaja

Besos.

Groucho dijo...

MUJERES 24... YO TAMBIEN LAS CONOZCO.
HERMOSO Y EMOTIVO RELATO. SE QUE ME REPITO, PERO...MUJERES 25 ¿PARA CUANDO?
UN BESO.

Amelie dijo...

Muy interesantes tus mujeres 24. Yo conozco a una.

Besos.

Camy dijo...

Jordicine, imagino que ahora estarán mejor. Se lo merecen. Me parece que son mujeres que han trabajado mucho.

un besito


Julie, sí, hay días a la misma hora en que pasaban que escucho el chirriar del carrito y las "veo" en la puerta de mi despacho. Eran entrañables. Se hicieron un hueco en la vida de todos, cierto es que luego, una vez que se jubilan, ellas, los otros y todos, la vida sigue y se absorbe con la rutina, pero yo, creo que merecían un número en estas mis mujeres.

Un besito

Camy dijo...

Belén, tú no te puedes quejar de cómo plasmas los sentimientos. Empecé El Camino, con la idea de contar e inventar relatos, pequeños aconteceres diarios y ¡caray, ha pasado ya más de un año y medio.

También me ha servido para "conocer" a gente interesante, entre la que te encuentras tú.

Un besito


Esperanza, algún día conoceré a Rosa. Afortunadamente estas personas existen. Es gente muy normal y corriente, pero llena de sentimientos y su vida también es espectacular ¿ o no?

Un besito fuerte

Camy dijo...

Groucho, claro que sí, todos los conocemos. Me gusta mucho que te repitas y te adelanto y te espero: la número 25 está dispuesta para la salida...

un besito

Amelie, yo he conocido a dos, y de ellas hoy he escrito.

Un besito fuerte

Camy dijo...

€-r-i-K, desempeñes el cargo que sea, al poco tiempo, casi al día siguiente de irte, no te recuerda nadie, salvo los amigos, que para eso son amigos, el resto, casi todos compañeros.


un besito

Soñadora dijo...

Es increible como cada persona que pasa por nuestra vida deja "su" huella muy particular.
El inicio del relato me recordó a una tía mía que fue maestra y trabajó de colega con la que fue su amiga de infancia, y juntas se jubilaron y viajaron y cultivaron su amistad hasta muy viejitas.
Besitos,

El Deme dijo...

Un relato maravilloso, efectivamente, siempre hay personajes secundarios que pasan por nuestras vidas y que apenas les prestamos atención (hasta que ya se han ido, y entonces es tarde). Un saludo, Camy.

Alberto Espejel dijo...

ouch

es dura la historia

deja un amargo sabor en... pues no en la boca, tal vez en la garganta, en el corazón, en la mente

camy, un abrazo

Allá dijo...

para mi es una ternura!

Raúl dijo...

Será por la textura que el relato adquiere, pero me da en la nariz, que hoy podríamos decir algo así como "basado en hechos reales". No sé porqué.
Abrazos.

Camy dijo...

Soñadora, la amistad entre mujeres cada vez me doy cuenta de su mucha importancia.
Un besito

El Deme, los actores secundarios normalmente no son los más conocidos y reconocidos, pero no por ello, dejan de ser imprescindibles.

Un besito

Camy dijo...

Alberto Espejel, no considero la historia dura. ¿Para ti sí?. Es una historia normal, en un determinado lugar y momento de la vida de dos mujeres. Aquí fueron respetadas por la mayoría e incluso queridas. Luego la vida sigue para ellas y para el resto.

Un besito

Allá, es que ambas,en su forma, en su estilo, eran tiernas y entrañables...

Un besito


Raúl, esta vez sí, "basado en hechos reales". Dos personas "distintas al resto", con una sonrisa y disposición maravillosa. A ambas, las recuerdo y mis plantas en verano, están secas sin ellas.

Un besito

Hache dijo...

Me gustan tus personajes Camy. Es un relato muy visual, mucho.

Juanjo dijo...

Dos grandes mujeres, que dejarán un recuerdo imborrable. Que las sigas "viendo" durante mucho tiempo.

Besos.

Marinel dijo...

Entrañable relato,Camy.Es que hay seres que no pueden, ni deben, pasar desapercibidos.
Menos para ciertas personas que saben plasmarlos así :)
Besos.