
La “gola” del Ter en estos momentos, en estos días, después de un invierno y primavera generosa de agua, se encuentra esplendorosa, feliz, majestuosa y presumida. Peca de vanidad y hasta a veces, se compara con el delta del Ebro…
La “gola” del Ter durante años, su acumulación triangular, entre los brazos de la desembocadura del río al mar, eran apenas visibles. Esta primavera ha formado una gran isla con unas paredes de respetable altura. El Ter vierte generoso su agua al mar. Las Islas Medas enfrente certifican el caudal tan poderoso del río.
El paseo primaveral y en las primeras horas de la mañana es un placer para la vista y para los sentidos. Las duna cambian de posición en una constante búsqueda de hogar. Los arbustos y matorrales propios de estas dunas de la costa litoral mediterránea, crecen y se dejan mecer por la brisa marina, calmados y seguros, y más ahora que está protegida la zona y con total ausencia de vehículos.
El mar ruge con fuerza, desafiando barreras y llegando una y mil veces a la orilla de una playa libre de domingueros, de sombrillas, de pelotas…Los bañistas también se sienten libres y arrojan sus ropas con fuerza sobre la arena, con un gesto que se asemeja al abandono de una carga impuesta. La sociedad queda atrás, delante el mar, el aire, las Medas.
Desde aquí se goza de un mar abierto, una playa salvaje, a la izquierda se ve el perfil de la montaña de L’Estartit, agujereada con centenares de puntos blancos, casitas, chalés, todos iguales en una repetición monótona y aburrida. En el centro, las Medas muestran un perfil distinto al que se contempla desde L’Estartit, aquí es más puntiagudo, más altivo, más inaccesible y el mar a su alrededor, en estos momentos libre del saqueo constante de barcos de turistas, de yates y barcas y zódiacs de particulares, incordiando en la zona reserva natural marina protegida.
A lo lejos, a la derecha la playa continúa y se une con Pals, afortunadamente ahora sin el perfil de las antenas que durante años han estado allí, rompiendo el paisaje. No existen limitaciones para la vista.
De pronto, un rugido constante como un gran moscardón altera la tranquilidad de la mañana, y de la playa, y de la gola del Ter. Cuatro pájaros enormes, con aspecto humano, sentados con los pies colgando, coronados con una gran sombrilla y provistos de una inmensa rueda con motor en sus espaldas, bajan y se acercan peligrosamente a la playa, arrastran los pies por la arena, retoman de nuevo su vuelo hasta L’Estartit, giran, se adentran en el mar, regresan, saludan, ríen.
Y así una y otra vez. Y más…
Unos pescadores desde la otra orilla del río elevan la vista al cielo, y tuercen el gesto, y mueven las cabezas molestas por el ruido, y por la cercanía de estos pájaros hombres que ahora, en esta pasada, bajan hasta el delta y chapotean de pasada el agua y se supone que alejan a los peces…
Tres mujeres que corretean con sus perros giran también la cabeza y observan las idas y venidas, casi siempre rutinarias de estos hombres pájaro y con molesto zumbido. Los cuatro perros ladran forzándose al máximo, nerviosos y alterados por el ruido.
Un fotógrafo dispara a diestro y siniestro su cámara tratando de absorber tanta belleza. Agua, olas, nubes, luces, restos arrojados por el mar a la arena; cristales bellamente pulidos, una flor que tímidamente empieza a asomar… A él, al fotógrafo también le han distraído y encara su objetivo hacia ellos.
Hay algo extraño de pronto en este lugar. Algo que no encaja. Algo que rompe la armonía. Algo que la naturaleza más primitiva rechaza.

Esta sensación la transmite el aire y en esos segundos de tensión, de olor, de sensación, uno de los hombres-pájaro emite un ruido raro, más ronco y molesto, suelta un humo negro de la gran rueda y con piruetas torpes empieza a descender y luego, a romperse en mil pedazos sobre la arena.
Ha sonado un disparo. La secuencia de la imagen en la retina queda fija, quizá para siempre así: los pescadores han lanzado como si de fusiles se tratara las largas cañas al río. Una pareja mayor, esconde algo en la mochila. Las mujeres de los perros lanzan con fuerza un objeto sobre los matorrales más lejanos e impiden que los animales corran a por él. El fotógrafo sigue disparando la cámara, ahora con un gran objetivo.
© Camyhita, 24/04/ 2009.Fotografía: J. Castellana
33 comentarios:
hola cielo!!! yo también te echaba mucho de menos!!! por eso, en cuanto he tenido un poquito de tiempo he querido compartir lo sucedido con vosotros!!! no dispongo de mucho tiempo ahora, como comprenderás con una recien nacida y otro de 3 años me queda muy, pero que muy poco tiempo!!! pero prometo ir pasando e ir escribiendo!!! mil besos
Sabes que me encanta la Costa Brava?
Cómo van esas fressias? Un besito, cebollita mía.
Espero que al menos no se haya hecho mucha pupa, sabes, es otra manera también de disfrutar, a vista de pajaro, tenemos todos que ser tolerantes...
Abrazos...
Como siempre, Camy, esperando el final, pero esta vez lo dejaste "caer", muy bueno, y después de admirar tanta belleza, es verdad que algunos lugares ofrecen ese viento misterioro de repente como si algo o alguien se acercara de improviso, encantador... un relato más para un libro estupendo. No dudo que es precioso ese río y esos lugares que has disfrutado, felicitaciones y especialmente por el relato. Como siempre muy muy bueno. Un beso amiga y me alegro de tu regreso feliz. Julie
hawkeye, tenías y tienes motivos más que sobrados para estar desaparecido. De nuevo muchaaas felicidades y disfruta todo el tiempo que puedas y más de tus hijos.
Un besito
eva, ya sé lo mucho que te gusta la costa brava por tus escapadas y por tus fotografías.
un besito
Siempre me han parecido muy frágiles esos pájaros-hombre. ¿Se hizo daño el chico?
Besos.
€_r_i_K, (bajito, sin que se entere nadie: no se cayó).
Tolerantes siempre pero todos. Rompían el entorno con el ruido y con la insistencia de acercarse tanto a los pescadores...
un besito
Julie, sí, lo dejé "caer", hasta escuché el disparo...
este lugar en invierno o primavera me fascina por lo agreste y solitario, un mar abierto y ruidoso y las islas Medas con una majestuosidad impresionante. Es otro mundo y el viento te cuenta tantas cosas...
Un besito
Juanjo, no se cayó, siguió con su runruneo constante y machacón y bajando y volviendo a subir y rompiendo el silencio de una naturaleza en calma, sólo los elementos el mar, el viento tenían su lugar...
un besito
Madre mía, que susto no?
Besicos
Imagino que con la mente más de uno debe haber "disparado"! Hermoso paisaje el que describes Camy.
Besitos,
Excelente forma de narrar, me ha gustado mucho la sencillez con la que cuentas los hechos. Igual en Una visita a Praga y Mujeres 25. Todas tienen un toque inesperado que le da mucha fuerza a la narración.
Gracias por tu visita, te leo, nos leemos. Un abrazo desde Perú.
Belén, para todos el susto.
un beso
Soñadora, te gustaría el paisaje. Es fantástico.En la Costa Brava, que es preciosa, la mayoría son playitas pequeñas, calas, y aquí es mar abierto.
un beso
Walter Portilla, te agradezco tu comentario y más el que te hayas leído otras entradas. Expresar lo soñado,visto o imaginado con palabras sencillas es un objetivo para mí.
Por supuesto que nos seguiremos leyendo.
Desde España, un beso para ti.
Que hermosura de paisaje roto por la cabezonería de aquellos que pretenden volar cual pájaros...
Con lo fácil que es hacerlo mirando ese paisaje maravilloso!
Claro que a lo mejor ellos, en lugar de soñar...lo viven...
A pesar del resto,claro!
Como siempre, en tu línea.Y ya sabes lo mucho que me gusta esa línea.
Besos.
Quiero convertirme en hombre-pájaro en ese mismo lugar.
Me has recordado buenos momentos pasados en esos parajes. Gracias.
y es que lo que algnos llaman diversión otros lo llaman ruído...
distracción... que algo mágico se rompió... que los peces salieron huyendo... los perros protegían a sus acompañantes y el fotógrafo no sabía donde mirar...
lo he recordado todo... cada rinconcito descrito... tan sólo he estado allí una vez... hace muchos años... auque recuerdo la playa...
y el día...
un besito cielo... disfruta del domingo
Bonito blog n.n!
Elena, evitando accidentes,mejor te invito a pasear.
gracias por venir y un beso.
Felipe Sérvulo, los buenos momentos hay que recordarlos siempre y si es posible, volver a vivirlos, por tanto una nueva visita a estos parajes te satisfará.
Un beso
Marinel, cuando tengas ocasión haz una escapadita por la zona y lugar descritos y segura, estoy segura, de que te maravillaran.
Un besito
AlmA:) me ha dado alegría el que podamos compartir vivencias y el haberte hecho recordar estos parajes, en algún momento encuentra la ocasión de volver porque la zona de la gola del Ter sigue estando virgen
un besito
Karina mellado, gracias por tu visita y por tus palabras.
un besito
ja!...lo mejor es lo que se esconde???
tramposo...posteaa esa fotobjetivo!!!
jeje
gracias..por hacerme pasar un buen rato leyéndote
gracias por dejar tus miguitas de pan cuando pasás!
Tu relato me ha parecido como una locomotora entrando en una civilización sin sonidos. Has roto maravillosamente la calma del principio y generando un caos siempre ruidoso y molesto –el de los hombres pájaro en este caso-, complicadísimo, sin duda.
[Mis palabras no pretenden apartarte –mucho menos bruscamente-, imantar, sí, eso quizás. No busco nada, pero hay una espera no sé de qué. Imperfecciones y desequilibrios. Algo de eso hay en mí. Algo. Y no te creas; soy una persona bastante simple la mayoría de las veces]
Como ha cambiado todo lo referente al agua en un año, CAMY. Y pensar que iban a buscarla a Marsella. Un beso, guapa. Y hasta pronto.
Allá, lo mejor es que tú estés aquí y dejes tu comentario...
Para que no perdamos el Camino dejaré siempre migutas de pan o piedrecitas muy pequeñas blancas ¿vale?.
un beso
La Paciente nº 24, es que lo vi así, todos los elementos acordes con el entorno y !plaf! un ruido constante de los hombres-pájaro que una y otra vez volvían a romper la calme y sonreír tontamente y a alejar a los peces y a...
(Te seguiré leyendo y a lo mejor tomo conciencia de la persona simple que dices ser la mayoría de veces y que yo no creo. Tampoco es necesario que trate de saber nada, lo que sé es que me atrae como escribes)
Un beso
Es cierto Jordi, el año pasado las plantas pasaban sed y yo tenía mis temores de que todo se quemara; este año el Ter vierte sus aguas con alegría y el Fluvià también corre generoso.
un besito
hola
tocaya de titulo!!, mi espacio esta dedicado a los derechos humanos, pero el titulo emana de la literatura, del libro "on the road",de jack kerouac, no es eso la vida, un permanente camino
saludos
Qué coñazo los hombres-pájaro, rompiendo la calma y paz del paisaje, que se adivina idílico.
No me extraña que alguien quiera pegarles un susto, aunque sólo sea con la imaginación. Relato maravilloso, Camy.
boris, hola!!! ya me gusta que tu título venga de "on the road" de Kerouac (algún poema he tenido mucho tiempo colgado en el frigo). El Camino como título es más prosaico, pensé que echar andar con el blog, con la escritura, con inventar historias, era adentrarme en un camino nuevo y mira, pasan del centenar de entradas.
Nos seguiremos visitando ¿OK?
Un beso
El Deme, a ti que te gusta viajar y contarnos tus lugares visitados, apúntate éste que seguro lo disfrutarás.
un beso
muy bueno!, a mi me tienen que matar para subirme ahi...
gracias...por pasar...sos mi favorita
Otra vez a viajar al olvido..., si te matan ya no podrías subir, mejor lo dejamos sin muertos, recuerda que aquí, en el relato, suena un disparo.
Gracias por venir y pasaré por tu blog tan pronto tenga un segundo.
Allá, gracias de nuevo. Me seguiré pasando y leyéndote ( te he añadido a favoritos)
Él/la fotógrafo/a.
Me ha gustado mucho ese tono a diario de viajes. Esa textura naturalista está muy, pero que muy bien conseguida. Casi que llega, ya no a verse, sino a oirse el paisaje.
Raúl, espero que la próxima entrada de "mis" Mujeres, también sea de tu agrado.
un beso
Publicar un comentario en la entrada