11 de junio de 2009

Esas palabras....


Difuminadas en el tiempo y en el recuerdo le asaltan con relativa frecuencia las imágenes de las que duda de su realidad o ficción.

Un halo de luz las envuelve. Una luz que se desparrama en haces. Una luz atravesada por miles de partículas de polvo. Una luz de un verano muy cálido, muy lejano.

Recuerda o imagina una gran casa en un pueblo. Las horas de la siesta que no respetaba. y el vagar constante por todos los rincones de la casa misteriosa.

Inspecciona en una gran sala los cajones de mesas torneadas en busca de algún tesoro, plumillas, papeles amarillentos, lineados, con letras y otros con números, pero ella, ni recuerda ni sabe qué encierran.

Habitaciones inmensas, con camas muy altas, con cabeceros dorados, repujados, colchas brillantes e inmensos flecos alrededor. Almohadas, dos, tres, cálidas, suaves, receptivas.

Inexistencia de puertas.

Más salas que se comunican, grandes espejos enmarcados en orlas de oro; fotografías de rostros severos. Un reloj en la pared con grandes números romanos y cadenas y péndulos relucientes.

Una mecedora se mueve suavemente. Está vacía pero tiene dueño.

Palabras: sartenes, pucheros, morillos, trébedes, hornillos; palabras, palabras olvidadas…

Por unas escaleras empinadas llega a una buhardilla misteriosa, acumuladora de más y más palabras.

Artesa, artesa, artesa, palabra, nombre, sustantivo, utensilio unido a la vida. Creadora de vida.

Generosamente se abre y en su interior la harina, el agua, la levadura, la fermentación y manos diestras crean el alimento por excelencia, el pan.

La abuela, muy abuela, muy encorvada, muy de negro, ¿real?

El recuerdo está con ella y con una soledad infinita. Está con ella y le explica los utensilios y su uso, ahora en desuso, allí acumulados.

En el centro llena de luz, resplandece la artesa, como un gran sarcófago blanco, impoluto, majestuoso.

La abuela abre la tapa de la artesa. Es una secuencia de una película de suspense tal y como llegan las imágenes y los recuerdos a su mente. Abre la tapa de la artesa y las dos saltan hacia atrás, a la vez que, un grito agudo se escapa de sus gargantas.

Del interior de ese gran vientre generador de vida, de pan, se ha querido escapar algo sin conseguirlo. Está ahí ante sus ojos asustados.

Un ratoncillo diminuto ha sellado con su sangre la gran tapa que cierra la artesa.

©Camyhita, 31/03/ 2009. Fotografía: Internet

26 comentarios:

josealfonsomartínez dijo...

Mi comentario no tiene nada que ver con tu entrada, pero un blog es lugar para compartir cosas. En el mio,
http://callejadelahoguera.blogspot.com
trabajo en las memorias de mi abuelo, fusilado en Córdoba en
1936.
Por otro lado pido tu adhesión, a través de mi blog, a la candidatura de la ciudad de Córdoba como ciudad europea de la cultura 2016. Si no te importa...
Gracias.

El Deme dijo...

Esas abuelas que fregaban el suelo de rodillas... ¡Malditos ratones que destrozaban las despensas!.

€_r_i_K dijo...

Pobrecillo el ratón, pero bueno sí no hubiese estado en el lugar y la hora inadecuada...


Abrazos...

P.d., Que susto me diste ayer intenté entrar en tu blog y no salia, pense que habías dejado de aparecer....Hoy, he sonreido al ver tu actualización....

Sofía dijo...

Uy, me has asustado con el ratón, estaba leyendo tan intrigada que además de la abuela y la niña yo también he dado un respingo hacia atrás, jeje.

Besos.

Juanjo dijo...

El inicio es de novela gótica. Me ha seducido tanto, que esperaba encontrar alguna muñeca ensangrentada, un diario amarillento, o vete a saber qué, pero yo tampoco he podido evitar dar un respingo, jajaja.

Besos.

Belén dijo...

Yo no creo que la abuela sea real, esas abuelas de cuentos y silencios solo salen en el mundo onírico!

Besicos

antonio dijo...

Abuelas.
recuerdos.
Gracias.

jordicine dijo...

Pues no tengo ni idea si es real o ficción, pero no me gustan los ratones!!! Ja ja ja. Besos.

Camy dijo...

josealfonsomartínez, gracias por venir a El Camino y compartir, naturalmente. Me pasaré por tu blog.

Camy dijo...

El Deme, ésta mandaba fregar el suelo de rodillas...jeje
Despensas qué diferentes a las de ahora.

Un beso

Sofía ¿por qué será que cuanto más diminutos más nos sobresaltan?

Un besito

Camy dijo...

€_r_i_k, es cierto a veces lo más importante es estar en el lugar adecuado y en la hora oportuna.

P.D.Gracias por tu sonrisa. No me iré nunca "a la francesa" y de momento, no tengo en mente decir adíos.

Un beso

Camy dijo...

Juanjo, ya ves, no había muñeca ensangrentada, pero acabó en sangre...

un beso

Belén, realidad y fantasía muchas veces se dan la mano. Cada uno que eliga en este caso.

Un beso

Camy dijo...

antonio, gracias por tu visita. Espero que no sea la única.

Un beso

Camy dijo...

jordicine, ¡pobrecitos roedores! huimos de ellos cómo si de un gigante se tratara.
éste te ha hecho reir.

Un beso

Soñadora dijo...

Hay momentos y recuerdos que quedan siempre grabados en nuestra memoria, incluso llenos de detalles.
Menudo susto nos dió el ratoncito no? Còmo puede ser que un ser tan pequeñito nos cause tanto susto?jeje
Besitos,

josealfonsomartínez dijo...

Por aquí seguimos para cuanto desees. Tu espacio es de los que se agradecen; vivencias y sensaciones. Permite que, desde mi blog, otras personas te conozcan. Y sí... Entregaré mi relato, no lo dudes.

Marinel dijo...

Caray,Camy...la sorpresa que guardaba la artesa,me ha hecho sonreír al final...que por un m omento lleguñe a pensar que sería un fantasma o algo así lo que se cobijara en su interior...
Un relato de suspense¿eh?
Besos.

janys dijo...

Hola Cami; estoy en tu blog para felicitarte por tu agradable redacción pues llevas al lector a imaginar y deleitarse con lo que escribes y describes; por otra parte, quiero agradecer tu visita a mi espacio, así como por las bellas palabras de tu comentario; espero seguir contando con tu presencia en el mismo. Un beso desde León, Guanajuato, México.

Hatüey dijo...

Camy...
Cuando entré a tu casa, me dije "Alguien se murió.."
Pues no fue así.
!Qué bueno!
Los cajones de tus palabras, desempolvan viejas imágenes.

Saludos fat free,

Camy dijo...

Soñadora, imágenes y palabras se quedan grabadas en la memoria y en esta situación el ratón pequeñito asustó a todos.

un besito

josealfonsomartínez, gracias por la comprensión y por la promesa.Iré, despacio tan pronto pueda...

Un beso

Camy dijo...

Marinel, nada de fantasmas sólo un diminuto roedor, pero claro, si fuésemos ahora a esa buhardilla, es posible que nos encontrásemos con el fantasma ratonil.

Un besito


janya, gracias desde Barcelona, España, volveré a visitarte no lo dudes. Gracias por tus palabras.

Un beso

Camy dijo...

Janys, perdón que se me han "ido las letras en tu nombre".

Hatüey, no te confundiste mucho...sí,alguien murió, ¡pobre ratón!

Un besito

Raúl dijo...

Me pasó como a Juanjo; el suspense que anunciabas a medio relato, fue cierto, y logrado.

Camy dijo...

Raúl, tu me marcas que he de pasar al siguiente relato. Gracias por venir una semana más.

Un beso

josealfonsomartínez dijo...

De nuevo, gracias. Supongo que Paula ya sabe de tu mensaje.

Julie dijo...

Ah! qué delicioso olor a pan... la artesa... y ese ratoncillo que te deja la duda y la huella. Genial Camy, iré leyendo todo lo atrasado, pero este relato, descripción del pasado, me ha encantado. Te felicito una vez más, besos, Julie