9 de julio de 2009

Mujeres, treinta mujeres.


Soy bella, sentirme hermosa es poco descriptivo. ¡Tú me haces sentirme única!

Tus labios, recorren mis omóplatos; tu lengua, se detiene en el comienzo de mis axilas; tus dientes me acarician a lo largo de toda mi columna vertebral; el vértigo mayor, me lo causa el mordisqueo constante, pequeño, la cálida sensación de tu saliva sobre mis glúteos. No creo poder resistir más este placer. Ahora, sus manos se aferran a mis piernas; me acarician; oigo tu jadeo, percibo tu olor. A veces, tu barba me hace cosquillas en las pantorrillas y sonrío. No veo pero imagino, tu sexo fuerte, inhiesto, desafiante. No creo poder soportar ser tan feliz, ser tan perfecta.

Ahora mis pies están atados por tus manos, encadenados, me has girado suave pero enérgico, sin poder resistir un orden más segura y tajante de tu cuerpo…

¿Por qué he dicho siempre que no soporto que me toquen los pies?¡mentía! Si existe el paraíso, yo estoy en él.

Mis dedos nadan uno por uno en tu boca, se bañan en un mar de caricias y placeres “el cielo del paladar” ahora sé lo que es…no quisiera abandonar nunca esta cueva, esta calidez, este cosquilleo,… quiero que vengas, que entres en mí. Te lo pido. Te lo grito. Te lo ruego, lo necesito ven…

No tienes prisa. Soy una reina. En sentido ascendente, poco a poco, recorres lo que antes en sentido descendente por mi espalda me hiciste gozar. No me hablas, no escuchas mis palabras, mis gemidos, mis ansias, mi felicidad.

Despacio, poco a poco, como un orfebre del barro tu sigues modelando mi cuerpo.

Mis pechos, mis pezones están erizados, tiesos como cualquier parte de vello que tengo en mi cuerpo; además, ahora siento tu miembro rozándome. No puedo aguantar tanta felicidad amor. No se puede conseguir mayor belleza. Dios que maravilla nacer y para poder sentir así…

“Hija de puta deja ya de sonreír y muévete cabrona! Pareces una muerta, Zorra, no pienso darte ni un solo euro…”

¡OH,. Dios! Tengo que vivir…Sí estoy en el camino, rodeada de bolsas de supermercado podridas de comida, de preservativos usados…

……………………………………………………….


Han pasado dos años, casi tres desde que dejé la autopista, la carretera, los caminos de cualquier bosquecillo.

Me sentí la más afortuna de todo el planeta. Por fin los abrazos, los besos, las caricias, las manos que recorrerían mi cuerpo serían, iban a ser sólo de él.

La pesadilla de las bolsas de plástico, las botellas de agua insuficientes par calmar la sed de muchas horas a pleno sol en verano y a la vez para la más mínima higiene personal se acababan.

Aquella desvencijada silla de plástico, silla que había perdido la estabilidad por haberse roto unos centímetros una de las patas traseras sería finalmente abandonada. Esa silla fue como una coraza durante tres eternos años que estuve atada a ella; desde que me entraron como ilegal prometiéndome un trabajo y realicé el más antiguo de ellos.

Recuerdo como coraza y también con gratitud a aquella desvencijada silla. Soportó muchas horas de espera conmigo y consiguió que mi cuerpo descansara un poco. Mi jefe, mi dueño, mi cautivo, aquel que me trajo desde mi país con engaño, quedándose con todo el dinero que mi pobre familia había conseguido reunir, aquel hombre que me prometió un trabajo en una fábrica, trabajo duro pero bien remunerado y con el que yo, pobre de mí, soñaba con poder traer a mis padres…Ese sinvergüenza desde lejos, no muy lejos, controlaba mi silla, si estaba vacía porque yo trabajaba justo a la entrada del camino, o en el asiento de detrás del coche, y también él vigilaba si estaba demasiado tiempo pegada a mi silla y él me pegaba a mi.

Creí y deseé muchas veces morir, matarme, pero siempre me faltaba la fuerza y la verdad, tampoco tenía los medios para llevar a cabo mi acción.

Había días en que trabajando, como aquel en el que relaté en un principio, soñaba y me olvidaba que estaba cobrando…¡que poco me duraba el sueño! O bien unas voces ásperas y malolientes, otras veces una mano estallando sobre mi cuerpo me devolvía a la realidad.

Llegó él, una vez, dos veces y muchas más. Al cabo de ellas me hablo de amor, de hogar, de retiro. Desconfiaba, ya no disfrutaba en aquel entonces de bondad hacia mis semejantes, pero él se portaba bien conmigo, cada vez que me visitaba su caricias eran menos brutales, menos agresivas, su besos más solicitados y así poco a poco, en dos meses tan sólo me dejé convencer.

A mi dueño le pagó los tres mil euros que restaban y me fui feliz como una joven y casta esposa a mi nuevo hogar.

Una casa muy sencilla con apenas lo necesario. Para mí el mejor palacio. En una habitación minúscula fui mujer, amé y fui amada, acaricié y fui acariciada, sentí que mi cuerpo y alma se elevaban y alcancé un clímax del que estaba segura me estaba prohibido.

Pronto mi hombre fue alejándose de mí. Yo que había practicado el sexo como profesión en los últimos tres años, aunque parezca increíble tenía una gran necesidad de él. Quería sexo porque amaba a mi hombre, a mi salvador, porque para mí, era gratificante darle todo mi amor y recibir de él y así me compensaba de las centenares de veces que mi cuerpo había sido objeto de venta.

Al cabo del año y medio o algo más, no existía relación de amor, ni de casa. Venía a dormir, a veces a comer y en todas ellas venía a reprocharme, a llamarme puta ¿a mí? puta yo que no había conocido hombre hasta que no me forzaron en la carretera, yo que durante todo este tiempo que estoy con él apenas he salido de casa y me esfuerzo en complacerle y amarle.

Hoy, tres años después, me encuentro aquí, dolorida, más que cuando recibía algún golpe trabajando, magullada, con la cara desfigurada, pero sobretodo con el corazón y el alma partida.

Estoy en un hospital. Sola. Sin esperanza. Me deportarán a mi país de nuevo. No tengo papeles. Quienes ahora me rodean lo entienden y comprenden lo difícil que va a ser volver a mi casa, con mis padres, con la cara desfigurada y con un expediente con pocas posibilidades de encontrar un trabajo allí. Un trabajo decente, y eso que ahora, las cosas irán mejor. Han entrado en la comunidad económica europea

Los funcionarios, los médicos, las enfermeras, me comprenden, pero la ley es la ley, no tengo papeles.

©Camyhita,L’Escala 23 /03/ 2008.Fotografía y diseño: J.Castellana.

36 comentarios:

€_r_i_K dijo...

Por el tipo de trabajo que tengo, conozco a muchas así, por desgracia, cuando yo voy es porque tienen un problema de entretenimiento, sabes,(máquinas de video_juegos), y a veces, alguna entre ponerme el escote demasiado cerca, me cuenta sus problemas, muchas,(especialmente a las horas que voy)aún no hay muchos "clientes", buscan el cariño humano, y se dejan caer de lo que harían si las sacase de allí....En fin.....sí tu historia me recuerda a alguna con rostro....

Abrazos.....

P.d. me encanta la foto, podría darme mucho para una entrada, pero....todo llegará.....

€_r_i_K dijo...

Hey!!!!

Era un diálogo, sabes, la cuestión está en quién sobreestima lo que cada ser humano esconde, y lo que sería capaz de sacar......sí le dejasen hacerlo......


Besos.........

Groucho dijo...

CAMY, LO HICISTE OTRA VEZ, QUIERO ESE LIBRO QUE SE TITULARA "MUJERES"
VUELVO A APLAUDIRTE Y TE ASEGURO QUE SOY EL FAN Nº 1 DE LAS MUJERES DE CAMY O DE CAMY Y SUS MUJERES.
UN GRAN BESO.

POLIDORI dijo...

Impresionante. Enhorabuena por haber reflejado tan magistralmente una realidad terrorífica y cruel.



John W.

Belén dijo...

La verdad es que seguro, seguro, que mas de una, y de dos, historias de este tipo se han visto en hospitales, casas de la mujer etc...

Besicos

Sofía dijo...

Estremecedor y tristísimo relato.

Afortunadamente, yo conozco un caso muy parecido pero con final feliz, ella está felizmente casada y con dos niños. Es respetada y querida. Tiene su casita aquí y su marido le ha comprado también una casita en su país de origen a donde van cada verano a ver a su familia.

Besos.

Camy dijo...

€_r_i_K, no puedo añadir más, tú conoces mucho mejor a estas mujeres,en cierto modo me alegra que tenga un rostro, el que tú puedes ver, su vida ha de ser muy triste y digna de respeto por quienes somos más afortunados.

Un beso

Camy dijo...

GROUCHO, recibo tu beso con mucho cariño y tus palabras con afecto y satisfacción. Seguiremos en próxima temporada con Mujeres y deseo que tú estés ahí de nuevo leyéndolas.
El libro creo que no. Me lo han propuesto pero las condiciones me parecen abusivas y yo me encuentro bien así..Nunca me he creído escritora.

Muchas gracias e igualmente un beso fuerte

Camy dijo...

POLIDORI, gracias, comparto plenamente tus palabras en lo referente a realidad terrorífica y cruel. Creo sinceramente que no existe trabajo tan cruel y denostado. Sí la persona que ejerce la prostitución lo elige, ¡perfecto! me refiero a la gran mayoría...

Un beso

Camy dijo...

Belén, seguro que en los hospitales habrán conocido más de una historia de estas mujeres y la llegada a los mismos en situaciones innimaginables.

Un beso

Camy dijo...

Sofía, siempre existe una excepción en el regla.¡ojalá exista más de un caso como el que tú cuentas!, diferente a mi protagonista.
¡qué sean tan felices como cualquier otra pareja que se haya conocido en otras circunstancias!.

Un beso

Soñadora dijo...

Camy, que relato tan estremecedor y triste el de esta mujer, reflejo de tantas otras obligadas y explotadas. Y es una realidad que se repite en todos los rincones del mundo.
Pero el modo en que tú narras, hace que uno se acerque más a tus personajes. Te felicito.
Besitos y buen fin de semana

AlmA :) dijo...

Cada una tiene una historia o mil historias... no más ni menos que las nuestras salvo que seguramente serán más amargas...cierran los ojos y sueñan... sueñan con las mismas cosas... salvo que... ellas están atadas más fuertemente... y las trajeron con mentiras...
El respeto... la lucha por alzar la voz y decir que no por ser más grande y más fuerte los golpes solucionan nada...
realidades aplastantes...
cada día en las rotondas... mujeres que esperan...

un beso dulce mi niña hermosa...
y ya van 30...

El Deme dijo...

Siempre mujeres solas esperando una solución. A veces el mundo me asusta. Camy, tengo fotos de flores muy chulas. Un beso.

Camy dijo...

...en todos los rincones del mundo.. pero aquí y ahora ¡están tan desprotegidas! ¿de tantas partes del mundo! parecen carnaza...
un besito

Camy dijo...

AlmA:) seguro que tendrán mil y una historia, como cada una de nosotras, pero yo las adivino aún más tristes, seguramente me invade una pena hacia ellas y un rencor ante sus opresores y sociedad y policía que hacen la vista gorda...viven a pleno sol o lluvia pero tan encarceladas...
El respeto, pido el respeto para ellas al menos de nosotras mismas otras mujeres con unos trabajos tan distintos, respeto, al menos nuestro respeto.

Un besito fuerte

Camy dijo...

El Deme, estas mujeres por desgracia no están solas y esperan que los demás, los hombres, les solucionen la vida. La gran mayoría vive dominada por las mafias y quiero pensar que también la gran mayoría no quería ese trabajo...
aún queriéndolo no puedo evitar pensar que es horrible y no por beatería, sólo por ser mujer.
Ya te he dicho lo de las fotos...
Un besito

Huellas del pasado dijo...

Dichosas nosotras las mujeres que nos permites leerte.


un texto Maravilloso. Pocos logramos entenderlo y creeme, tus palabras nos dan un aliento nuevo.

felicidades.

El Deme dijo...

Camy, lo del paso de las hogueras con los pies descalzos la noche de San Juan es en el pueblo de San Pedro Manrique, es una fiesta muy curiosa. Un beso y gracias.

Camy dijo...

Huellas del Pasado, gracias, muchas gracias por tus palabras y por tu llegada a El Camino, sólo espero que estés cómoda y vengas con frecuencia.

Un beso

El Deme, es cierto ahora que lo veo escrito recuerdo el nombre San Pedro Manrique. Un beso

Hache dijo...

Cami ... me sacaste una sonrisa, pero pequeñita, de esas a medias.

Más mujeres??? sigue ... yo sigo en el camino, aunque a veces parezca que me he salido, vuelvo.

La paciente nº 24 dijo...

Tu relato ha sido un sobresalto del mundo. No digo más, mejor me quedo callada, ya hablas tú, ya hablas...

jordicine dijo...

Pero habrá libro o no??? Me han encantado las historias de hoy, como siempre. Eres buena, CAMY. Un beso. Pero claro, en condiciones abusivas, no apetece... Smuak.

Huellas del pasado dijo...

Sucede que el dia de Hoy, paso por aqui, por tu camino, para alimentar esta Alma vacia.

Dichosos mis Ojos por leer nuevamente esta maravilla de relato.


un Abrazo!

Robèrto Loigar dijo...

Las mujeres...
La creación no sería nada sin ellas.

Pilar dijo...

Me encantó pasar por tu lugar, hermoso y desgarrante a veces(como la vida misma)Gracias por tu visita. Fue un placer estar por aquí.Besos.Pilar

Camy dijo...

Hache, siempre se nos puede escapar una sonrisa, no existe mejor terapia, claro que también a veces, se nos queda helada en el rostro por las circunstancias de la vida del protagonista como en este caso.
El Camino es tuyo, lo sabes.

Camy dijo...

La paciente nº 24, ¡un mundo que nos sobresalta constantemente!¡un submundo al que con frecuencia no prestamos la debida atención!.
Habla, puedes hablar y escribir ¡lo haces de maravilla!.

Un besito

Camy dijo...

jordicine, ¡tengo bastante con vuestros comentarios y palabras tan amables! ¡soy feliz conque te guste lo que lees!
Lo repito no haré nada por hacer el libro. Me buscqaron pero me niego a que me tomen el pelo.
Un beso,

Camy dijo...

Robèrto Loigar, sin ellas y sin ellos ¿Qué sería de los unos y de los otros en solitario?.
Mis mujeres comparten con ellos, a veces alegrías y las más de las veces, tristezas...
Un beso

Camy dijo...

Pilar, ¡una alegría el verte! Te espero en más ocasiones. Este Camino es tu casa.

Un beso

Raúl dijo...

Un guiño a una de las más crueles de todas las realidades.
Te quedó acertadisimo, el relato.

Camy dijo...

Raúl, es cierto, es sólo un guiño.Un guiño a una realidad cruel.
Un beso

El Deme dijo...

Camy, gracias por tus visitas y comentarios:
Tuve la suerte de visitar el Taj Mahal en 2007, un sitio mágico, lleno de energía.
La película Tres días con la familia es un retrato de una familia burguesa y catalana bastante certero.
Un beso.

Julie dijo...

Es lo que pasa todos los días es el camino de las mujeres que emigran y que no siempre consiguen lo que quieren. Me ha gustado mucho tu relato y la foto me sugiere que publicarás tus historias. Felicitaciones y adelante amiga escritora! Un besazo, Julie

Juanjo dijo...

Vaya relato más duro, y qué ingrata la vida de tu mujer 30. La portada de los 30 relatos ¿es una promesa de nuevo libro, o una realidad?

Besos.