30 de noviembre de 2011

Mujeres

--¿Mamá?
--¿Quién llama…?
--Mamá, si te llamo mamá ¿quién va a ser? Pues yo, tu hija.
--Perdona cariño, pero como no estoy acostumbrada a tus llamadas. No he reconocido tu voz, eso es todo, además, estaba pensando en otras cosas.
(Igual que siempre. Le hablas de churras y salta con merinas)

--¿Ocurre algo, estás enferma, te..?
(Ya me arrepiento de haber llamado)
--No, no, mamá, simplemente quería comentarte una cosa. No tiene mayor importancia.
--De acuerdo ¡qué susto! Por un momento he pensado en un accidente de tráfico, como tú conduces tan mal y…
--Oye mamá, sí empiezas a hablar y no me dejas, te corto, cuelgo…¡he llamado para hablar contigo, por favor, déjame que hable!
--Hija mía, cada vez es más difícil entenderte.¡con lo mucho que yo te quiero y me saltas con ese tono de voz!
--Cuelgo…
--No hijita, dime, dime ¿qué es lo que necesita?.
--¡Por dios mamá! se me están yendo a pasos agigantados las ganas de hablar. No necesito nada. Te voy a contar una cosa, ahora ya, tengo peor humor que cuando empecé, pero mira, voy a seguir y no me interrumpas.
“La semana pasada nos invitaron los padres de Salva a cenar. Fuimos a un restaurante del port. Puedes adivinar marisco ¡ufff..., me las vi magras para poder cenar ¡Esta gente siempre me mira mal porque no me gusta el marisco!-numereros, presuntuosos, nuevos ricos!” .¿estás ahí, mamá? --Claro, pero, me has dicho que no interrumpa.
--Vale, tampoco puedes tomarte todo al pie de la letra. Sólo escucho mi voz que resuena y creo que hablo sola.
“Lo del marisco, lo superé, insistí en una rodaja de merluza a la plancha, con ensalada verde, sin aliñar y sin sal y ¡qué piensen lo que quieran!”...
Un coñazo de noche mama. Son estúpidos hasta decir basta y fíjate creía que lo sabía todo pero, no, todavía me quedaban sorpresas.
“La madre de Salva haciéndose la graciosa me dice””No creas nena que sólo comemos marisco cuando salimos a cenar. Comemos de todo” ¿Y a mí que me importa, pensé?”
--Una noche célebre, aguantando estupideces y bobadas, y la señora creyó encontrar campo para solidarizarse conmigo, y con mi siempre y repetida merluza a la plancha, (cuando voy con ellos claro, porque mamá, no hace falta que te diga que en casa también la tomo frita.
--Sí, pero reconoce hija que eres un poco especial.
--¡otro corte y te corto! ¿Especial yo? Como sano, nada más. Además si me vas a poner la cabeza loca con tus consejos sobre comer de todo e incluso sal, ¡cuelgo!.
-Sigo, la señora, bla,bla,bla,bla y dice “date cuenta sí comemos de todo y no siempre marisco, que desde hace más de veinte años, los viernes, cenamos en Can Creu, en la playa y siempre, siempre, siempre ¿ adivina qué cenamos?
(¡como si me importara)
“escalibada, alcachofas en temporada, y sin variar, lomo a la plancha, tres filetes de lomo a la plancha; ni uno más, ni uno menos. Nos guardan la misma mesa, (por supuesto sin reserva) ni siquiera nos preguntan si queremos postre, porque saben que no; ¡vamos que somos de la casa!, ya te digo, hace más de veinte años, que los viernes, llueva o nieve, vamos a Can Creu y cenamos los mismo”” etc,etc, porque yo, mamá, ya no la escuchaba, mi cerebro se iluminó y descubrí todo cuanto me inquietaba. En aquel mismo instante lo tuve claro, lo decidí ¡qué boba había sido no dándome cuenta antes!. Llegué a casa y nada más cerrar la puerta con llave le dije a Salva…
--Hija, ¿estás segura? ¿No crees que te equivocas.? Piensa un poco las cosas, es un paso muy importante, espera que lo sepa tu padre…
--Mami, no te cuelgo porque ya te lo he dicho todo, pero no te quedes con la duda. Alto y claro te lo repito y son las mismas palabras que le dije a Salva.

“”El divorcio, quiero el divorcio de inmediato. La monotonía, que, no nos engañemos, los dos sufrimos, puede convertirse en una rutina e ir a cenar, los viernes por la noche, al mismo restaurante y comer los mismos platos. Y yo, veinte años, no lo podré resistir””


©Camyhita, noviembre 2011.Fotografía: Groucho

35 comentarios:

Groucho dijo...

Has mostrado tres formas de histeria... Creo que no soportaria una comida con ninguna de las tres.. y eso que el marisco me pierde.

Bonito relato.
Gracias por usar mi foto.

Chelo dijo...

Mas vale dar un corte a tiempo y empezar de nuevo aunque sea doloroso.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Qué drástica. Yo esperaba aquello de "o tus padres o yo".
Pero bueno, esta solución tampoco es mala :)
Un abrazo.

Belén dijo...

Madre mía...¡¡es verdad!!

Besicos

Raúl dijo...

Divorcios. El primero, de las madres, por pesadas. :)

jordicine dijo...

Yo que soy de pocos cambios esto de los divorcios me da un miedo... Buena historia, CAMY, como siempre. Un beso y hasta pronto.

Miguel Baquero dijo...

La verdad es que llama por teléfono parace un poco histérica y se monta unas montañas de un grano de arena... No creo yo que encuentre mucha más gente que la aguante. Vaya, que me ha caído como el culo.

Sonia dijo...

Muy curiosas estas tres mujeres.

No sé quien está peor si la suegra o la nuera, me han parecido dos cotorras, cada una en su estilo. La madre me ha dado hasta pena, si no la dejan ni hablar...

Besos.

Margarita dijo...

Tres mujeres en tres roles diferentes. Una: la suegra, instalada cómodamente en la rutina,que se cree, o aparenta ser feliz y no quiere escuchar nada diferente. Otra: la hija, que no sabe como comunicar su decisión y que, probablemente, temiendo defraudar, se muestra prepotente, al ataque, intentando parecer fuerte; impaciente por liberarse de su carga, por comunicar su decisión, tampoco escucha. Otra, la madre: intentando ir un paso por delante, siempre anticipándose, se olvida igualmente de escuchar.
Tres mujeres, tres roles diferentes unidos por una misma incapacidad: la de saber escuchar.

Julie dijo...

Qué bueno, Camy, qué disfrute de lectura. Y conozco este diálogo en varias personas, el final increíble, actual... Rutina, monotonía, divorcio. Genial relato. Felicidades. Me ha encantado, amiga.

Soñadora dijo...

Ay la temible rutina, presente en todas partes, metiéndose de a poquitos y tomando posesión de todo, pero hasta a la rutina le podemos encontrar encanto no? Relaciones difíciles las que narras en tu historia, será que la comprensión entre mujeres es así de difícil? Quedo pensando...
Besitos,

ÁFRICA dijo...

Camy tu descansa de estas tres mujeres insoportables.
Gracias por tu preocupación.

Un beso.

Lila dijo...

Una perfecta cuadricula!!!

Que decirte... Más vale acabar a tiempo.

Camy dijo...

Groucho, siempre gracias por tus comentarios y por dejarme usar tus fotografías.
un beso

Camy dijo...

Chelo, gracias por tu comentario.es importante saber como interpreta cada uno, lo que se escribe.
Un beso

Camy dijo...

Javier, en el fondo es lo mismo, por sus padres, se va.
Un beso

Camy dijo...

Belén, besos

Camy dijo...

Raúl, ¿ y los padres, qué?
Un beso

Camy dijo...

Jori, tú te acoges a " más vale conocido". Es una opción.
Un beso

Camy dijo...

sonia, cada una de ellas, tiene su problema y cuando se unen las tres...
Un beso

Camy dijo...

Margarita, eres muy certera en tus comentarios después de la lectura...
todos tenemos y desempeñamos un rol, o varios, pero, es cierto, a estas tres mujeres les une por encima de todo, el no saber escucharse.
Un beso

Camy dijo...

Julie, gracias y muchos besos

Camy dijo...

soñadora, gracias. Creo que todas las relaciones humanas, son difíciles, o al menos, en algún momento. También está el superarlo, pero eso, es otra cuestión.
Un beso

Camy dijo...

África, me alegro mucho el que estés bien.
Un beso

Camy dijo...

Lila, gracias y un beso

Alonzo dijo...

Hay soluciones que parecen problemas...

Un abrazo (de nuevo)

Camy dijo...

Alonzo, ¡mucha, mucha alegría, al verte de nuevo!
un beso

La sonrisa de Hiperión dijo...

De nuevo por tu casa, disfrutando de las cosas que nos traes.

Saludos y feliz domingo.

Camy dijo...

Hiperión, me alegra tu vuelta.
Un beso

Mateo dijo...

Saludos, Camy.
Por primera vez, no me gustan tus mujeres.
Ya lo han dicho los que me precedieron, histéricas todas.
Y afectadas de la misma enfermedad, la incomunicación, o mejor dicho, de la sordera.
La suegra, instalada en su torre de marfil y de la que no va a bajarse; la madre, en su cueva, de la que ni asomarse quiere; y la hija, que no sabe si subirse o bajarse. Esta última es la más infeliz, ha tomado una decisión que, lo mismo, la cambia al día siguiente.
Interesante tu visión de unas mujeres más comunes de lo que nos podemos imaginar.
Un abrazo.

Camy dijo...

Mateo,gracias. Has definido a las tres muy correctamente y yo, estoy contenta de que se capte lo que pretendo comunicar. De todas ellas, sin duda, la joven, es la que no sabe, si sube o baja, si está o se va; no se mira más que su propio ombligo y ni escucha, ni quiere comprender a las demás...
Amenacé que en esta temporada. mis mujeres, iban a ser más mayores, más de calle, más reales y con más problemas.
Un beso y gracias otra vez Mateo.

bardinda dijo...

Critica a su madre pero ella tampoco me parece que sepa escuchar y en cuanto a la suegra.. no se, tienen un punto en comun ambas.

Un saludo

Camy dijo...

bardinda, ella,reúne los defectos de las otras dos, y además no quiere darse cuenta.
Ninguna se escucha.
un beso

Juanjo dijo...

Bueno, la merluza se puede cocinar de muchas formas, ¿no?

Un relato muy divertido.

Camy dijo...

Juanjo, gracias...
Se podrá cocinar de muchas otras maneras, pero -bajito- tampoco yo conozco muchas más.
un beso