21 de diciembre de 2011

Mujer dentro de un cuento de Navidad.





Me pregunto en qué día estaremos hoy, bueno, ¿qué día y qué año y qué mes?, realmente nunca sé la fecha, pero, no es extraño, ¿acaso recuerdo en dónde vivo?, difícilmente me reconozco.

Empezaré de nuevo mi rutina y así, al menos, hago lo de siempre y no me pierdo.¡Hola,hola,hola!. Antipática, es una mujer tonta, y no me responde. Me callo, no le hablo más. ¡Anda!¡ me muevo y se mueve ella, abro los ojos y ella también!, me marcho, aquí se queda la loca ésta. Mal de la cabeza tiene que estar para no responder a un saludo.

¿Tengo setenta y cuatro años? Creo que sí, al menos han pasado muchos días desde que mi marido me regaló unos zapatos en mi cumpleaños y de eso, hace mucho tiempo, entonces yo cumplí setenta, ¿o sesenta? Al estar sola la vida se me pasa y no me doy cuenta de nada.

Hoy hace un frío de puro invierno y lo peor es que no hace sol. Me pondré una rebeca larga que tengo que tener por ahí. Se me cae la falda ¿cuántos kilos pesaré? Me toco todas las costillas y las caderas parecen dos muletas y eso que, cuando era joven, me llamaban buena moza en el pueblo, ¿será posible que ya no me acuerde del nombre del pueblo?

He salido demasiado pronto, no hay nadie por la calle y está oscuro. Cincuenta y ocho vueltas he dado a la manzana, no me separo de la calle que me puedo perder. Setenta y dos vueltas, …¡a comer

Creo que la mortadela que ayer me tocó del container está podrida, no la puedo comer, ¡huele tanto! Los chicos que ahora reparten, me tienen manía, siempre me dan menos y lo peor.

Me voy a la calle otra vez, aquí, sin cristales, hace mucho frío.

Ochenta y ocho, noventa, cien, cien, cien, cien, ¡me he perdido, éstas no son las calles que rodean mi casa!

Una puerta abierta y además hay luz. Entraré la gente ésta me mira sonriente y no me dicen nada, y yo estoy acostumbrada a que no me digan nada ¡digo!, pero, el que me sonrían tanto, en silencio, es algo nuevo para mi.

¡Una vaca y un burro!¡igual que cuando era pequeña en el pueblo!, me tumbaré a su lado ,lo mismito que cuando de joven y con mi marido echábamos la siesta en el pajar.

¿Qué dicen, de qué hablan, porqué me sonríen, son amigos? ¡que sensación tan buena tengo, creo que voy a dejar de andar y andar! ¡Por fin voy a dormir tranquila!

Nunca más ha vuelto a su barrio y nadie la ha echado de menos, si los árboles tienen ojos, si los bancos corazón, ellos serán los únicos que añoran las mil y una vueltas diarias, con frío o calor, de una mujer huesuda, sin apenas ropa y con sandalias de plástico, rodeaba el edificio en solitario, con la mirada perdida, el corazón roto y la tristeza en su alma.

Aquél día, en el centro de la ciudad, en el Belem del ayuntamiento, los reyes, pastores, lavanderas, ciudadanos, todos, adoraron a una mujer que dormida, muy profundamente dormida para siempre, abrazaba al niño Jesús y parecía muy feliz.


© Camyhita, diciembre 2011.Fotografía: Jaime Castellana





26 comentarios:

Groucho dijo...

Joderrrrr, me has puesto los pelos como escarpias, eso no se hace. Y menos en estas fechas que hasta los ateos militantes -yo mismo- andamos con la flojera de la mistica ñoñez navideña.
¡¡¡FELICES FIESTAS, AMIGA CAMY!!!

Camy dijo...

Y yo que lo siente ateo-militante , más, te has dado cuenta que todos los ciudadanos estaban allí.
Gracias por la felicitación y por la amistad, amigo Groucho.
Un beso

Miguel Baquero dijo...

Qué cuento más entrañable, yo también me he quedado impresionado... y tristón. Es un gran cuento en realidad, muy buen contado, y que despiera escalofríos

Camy dijo...

Miguel, agradezco mucho tus palabras y te mando un beso,

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Me pasa lo mismo que a Groucho: pelos como escarpias.
Soledad y abandono contrastan con la resignación y la fortaleza de tantas y tantas personas que sobreviven con una fuerza y una dignidad envidiables.
Tienes algo especial contanto cuentos. Me encantan.
Un abrazo y que todo el años sea de "felices fiestas".

Juanjo dijo...

Al más puro estilo Dickens. Estos tiempos, ¡se parecen tanto a aquellos!

Besos.

Camy dijo...

Javier, también igual que a él, te doy las gracias por estar siempre a mi lado y dejar tu comentario. Confieso que especialmente esta mujer dentro de un cuento me gusta.
Felices fiestas para ti y un beso

Camy dijo...

Juanjo, en Barcelona, en el centro o en los barrios, te aseguro que sí.
Recuerdo tu entrada de aquella rata que te miraba con ojos asustados y que yo, cada día, me enfrento a unos ojos o más de un par de ojos, iguales on el mismo susto.
Gracias, felicidades y un beso

Raúl dijo...

Sí que hay algo de Dickens en tu historia. Sí.
Entrañable.

jordicine dijo...

Escalofríos, muchos escalofríos me han entrado al leer tu cuento de Navidad. Franmcamente bueno. Un beso, CAMY.

Camy dijo...

Raúl, corroborando a Juanjo, con ese "algo" siento como si me hubiera tocado la lotería.
Felices fiestas y un beso

Camy dijo...

Jordi, gracias.No pretendía tanto, pero estoy contenta por las sensaciones que manifiestas.
Feliz Navidad y un beso

Margarita dijo...

..."nadie la ha echado de menos, si los árboles tienen ojos, si los bancos corazón, ellos serán los únicos"... En estas palabras, enormemente poéticas, uno puede sentir la gran soledad, no sólo de la protagonista, sino de una sociedad cada vez más encapsulada en paquetes de una unidad de soledades, donde se mira hacia otro lado para no ver aquello que puede llevarnos a pensar, donde todo lo que no encaja con nuestro propia realidad se ignora, o lo que es peor, se aparta. Camy, gracias por este relato, gracias por llevarme a reflexionar. ¡Abrazote cálido en este primer día de invierno!

Camy dijo...

margarita, abrazote que recibo muy cálido y que yo te devuelvo el mío para ti y un beso muy fuerte.

Leer tus comentarios es recordar de nuevo lo escrito por mi y notar que falta todo cuanto tu me dices y tan bien interpretas.
Un beso y feliz navidad

Alonzo dijo...

Te leo y me sonrio...
Felices fiestas Camy!

Sonia dijo...

Qué bonito y qué triste a la vez, se me han saltado las lagrimillas... Me he acordado del cuento de la cerillera...

Un besito, corazón, y espero que pases unas muy Felices Fiestas.

¡Muack!

Belén dijo...

Que bien, el niño Jesús tiene una abuela :)

Besicos

Soñadora dijo...

Camy, me conmovió muchísimo tu relato, por lo menos se sintió arropada y querida esa noche.

Besitos,

Camy dijo...

alonzo, compartimos sonrisa y deseos de felicidades.
un beso

Camy dijo...

sonia, no conozco o no recuero el cuento de la cerillera ¿ me dirás cual es para leerlo?
Te deseo mucha felicidad para el año 2012 y seguro que la has gozado en 2011.
Un beso

Camy dijo...

Belén ¡ mira, eso no lo había pensado!.
Un besito

Camy dijo...

soñadora, y además la gente la sonreía y la arropó.
Un besito amiga

Mateo dijo...

Saludos, Camy...
Tu mujer no es de cuento, forma partefy del belén que tenemos tan real cada día. En los pueblos, no es tan habitual ver estás figuritas, pero en las, ciudades se ven deambular a demasiadas como la que nos has dibujado -por cierto, con gran maestría.
Es la Navidad tiempo de sublimación de los sentimientos, por eso parece que percibimos mejor la escena de los desechados del portalito. Pero estarán ahí, aunque no sé haga nada por ellos.
Feliz Año Nuevo...y un abrazo

Camy dijo...

Mateo, ¿qué tal estás?
Posiblemente en navidad tendemos a subliminar la cosas. esta mujer existe cerca de mí, al menos yo me fijo en ella y en sus incansables paseos solitarios y rutinarios, horas y horas, y pensé encajarla en un cuento que en estas fechas siempre es de navidad.
Un beso

Lila dijo...

Oh...Menos mal lo he leído ahora, estas cosas, sobre todo en invierno me conmueven e inquietan.

Julie dijo...

Y me lo estaba perdiendo!!! Así se escribe en Navidad,Camy, es precioso este cuento, real, auténtico. Para meditar, para sentir, para llorar de emoción. Creo que si nadie la echó de menos es porque estaba abrazada al niño Jesús y todo el mundo quiso identificarse con ella. Con su inocencia, con su ser y estar en este mundo. Genial Camy. Me ha encantado. Es una gran historia. Incluso un guión. Felicidades. Besos.